domingo 5 de noviembre de 2006

¿Ganar o perder?....Tú eliges!

Allá voy otra vez
Esta noche llovió. No debería. Ya no es tiempo, el problema es que dejé la ventana abierta. Hizo frío por la noche y cuando me levanté por más tapa para la cama mi cuello hizo "crach" y no puedo volver la cabeza ni levantar el brazo. En fin, tomaré uno de esos anti inflamatorios que prometen quitar el dolor en un par de días.
He leído un artículo en una revista se titulaba ¿Ganar? ¿Perder?. El autor decía que durante un viaje de vacaciones se subió a un tren en el que todas las personas hablaban de dinero, de cómo cuidar el negocio, y de competir...porque en tema de negocios simpre hay alguien que quiere pasarte por encima. Esto me recordó a mi padre. De tanto trabajar se perdió grandes momentos como por ejemplo no ver crecer a sus hijos. Ha tenido dos veces vacaciones en su vida ...trabaja, trabaja y trabaja. Me pregunto si, a veces, antes de dormirse, el cansancio le cede unos minutos y piensa en el verdadero sentido de la vida. Bueno, tal vez será mejor que ni piense....¿cómo iría a trabajar al otro día todo deprimido?.Es entonces cuando me gustaría susurrarle al oído los versos de Carver que el periodista citó en su artículo del sábado y que el poeta le dedicó a su mujer, aquella que la vida le regaló después de superar su alcoholismo, creo que el poeta consiguió lo que quería en la vida y lo único que tiene sentido:
"¿Y conseguiste lo que querías en esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado en la tierra".
Creo que todos elegimos ganar o perder, porque, aunque sepamos que la Tierra seguirá su curso aún después de desaparecer nosotros, hay algo que debe darle sentido a nuestra vida.

1 comentarios:

kettyta dijo...

Amiga mía, creo que nadie pierde o gana, sòlo se es. El trabajo consiste en experimentar el sentido del don de ser y ese es la vacuidad, dejarse mecer por la vida, sin afàn, sin atadura, escuchar el sonido del viento que susurra, como dice Zurita, Sì, sí, sí, a la vida, a la sorpresa y tambièn a la caìda. Ese es nuestro secreto, sabemos que hay un rincòn en nuestro corazòn que podemos visitar cuando el cansancio nos da una tregua. Contra viento y marea viajamos aunque sea un segundo ¿no crees que por eso estamos vivas?