
Una noche de aquellas en las que despertamos cuando todos duermen. Cuando parece que estamos en una dimensión paralela, tuve el impulso de abrir un libro cualquiera de aquellos que estàn esperando con eterna paciencia que nos dignemos a abrir una de sus pàginas y de los que no tenemos ninguna referencia. Asì, a las tres de la mañana de una noche tibia cruzada por un rayo lunar, tomé Carta de una desconocida de Stefan Sweig. La lectura comenzó con una sensación de curiosidad. Un hombre recibe una carta sin remitente. Es la carta de una mujer, una mujer que lo quiso por años, pero de cuya existencia èl nunca tuvo real conciencia. Ella le hace una confesión increíble. Algo que sòlo puede nacer de los profundo del sentimiento amoroso femenino. Terminé la lectura angustiada, emocionada, alterada, ¿còmo un hombre pudo escribir esto? Es mi gran pregunta hasta hoy... no puedo creerlo...
Lo recomiendo ..son solo 60 pàginas... tal vez tengas dos horas perdidas una de estas noches.
Fragmento:
"Pero recuerdo, querido mío, el día y la hora en que quedé para siempre enamorada de ti. Acababa de dar un paseo con una amiga del colegio y estábamos las dos charlando delante de la puerta. Llegó un auto y descendiste tú para entrar en tu cuarto. Algo dentro de mí me impulsó a abrir la puerta, y nos cruzamos el uno con el otro. Me lanzaste una suave, cálida y en-volvente mirada, llena de ternura, me sonreíste —sí, no puedo decirlo de otra manera— afectuosamente, al mismo tiempo que decías en voz baja y casi familiar: “¡Muchas gracias, señorita!” Eso fue todo, querido, pero desde el instante en que sentí la suavidad y ternura de tu mirada quedé locamente enamorada de ti."



0 comentarios:
Publicar un comentario