El dos de febrero este blog cumplió exactamente cuatro años. No puedo creer que pase tan rápido el tiempo y debo reconocer que no he leído mis primeras entradas, porque creo que si lo hago terminaré borrando alguna y eso no vale. Si escribimos y enviamos al espacio infinito nuestras reflexiones, creo que deben quedar ahí aunque sólo sean válidos para ese momento y es probable que alguien, un lector accidental, se sienta identificado con lo que hemos dejado dio allí.
No creo que lo que yo he escrito estos años esporádicamente (ya conoces las razones) tenga una profundidad capaz de permitir que alguien logre, leyéndome, resolver algún conflicto personal que le agobie o le quite el sueño. Menos voy a pensar que alguien que estaba seguro de hacer algo, de pronto, sólo porque me ha leído cambie de opinión y esto le lleve a actuar de manera diferente. Eso sería demasiada pretensión.
Ahora bien, yo comencé este blog para demostrar que en la vida ocurren ciertas cosas, mal llamadas casualidades o coincidencias que no son tal. No creo que las cosas ocurran por azar. Creo que cada una de nuestras vidas sigue una trayectoria de puntos que se van uniendo con otro en alguna parte, lo importante es permanecer alertas para poder ir uniendo esos puntos.
Las personas comunes y corrientes no sabemos muchas veces por qué nos ocurren ciertas cosas, y luego, con el paso del tiempo, algo sucede que hace que aquello que quedó en nuestra memoria cobre sentido. Cuando esto sucede es porque hemos salvado un punto de nuestro tejido. Si no hacemos la relación, es probable que las cosas no cambien mucho, pero cuando la encontramos, lo cotidiano se vuelve mágico y nada vuelve a ser lo mismo de antes.
He hablado a mis amigas de esas relaciones que he ido encontrando en mi vida y se sorprenden, pero creo que varias veces, en su interior, han dudado que sea cierto. Ha habido oportunidades en que esas mismas amigas comienzan a encontrar en su propia vida ciertos puntos donde se encuentran hechos, situaciones o personas que no parecían tener relación.
Es como si lo que me pasa hoy, que al parecer no tiene un significado relevante, en algún punto futuro cobrara sentido. Esa era la finalidad por la que comencé a escribir. Debo reconocer que muchas veces he escrito sólo por placer de algo que no necesariamente tiene que ver con el tema de este diario y me disculpo. Así que este año conviene que retome el tema inicial que es compartir con mis “casuales” lectores que, de acuerdo con lo dicho en el párrafo anterior no son para nada casuales, esos eventos que hemos logrado relacionar con otro de nuestra vida y que al hacer la relación hemos quedado sorprendidos.
Un beso.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)



0 comentarios:
Publicar un comentario